“La muerte de las formas contemporáneas del orden social

debería alegrar más que conturbar el espíritu.

Lo pavoroso, sin embargo es que el mundo que fenece no deja tras de sí

un heredero sino una viuda embarazada.

Entre la muerte de uno y el nacimiento del otro habrá de fluir

mucha agua, habrá de discurrir una larga noche de desolación y caos.”

Alexander Herzen

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“La viuda embarazada”

Ésta es la historia de un trauma sexual. No fue a una edad

tierna cuando le sucedió. Desde todo punto de vista, era ya un

adulto; y consintió: consintió totalmente. ¿Es trauma realmente

la palabra que queremos (del griego<< herida >>)? Porque su

herida, cuando llegó, no le dolió en absoluto. Fue lo opuesto

sensorial de una tortura. Ella gravitó sobre él desvestida e iner-

me, con las pinzas de la dicha: los labios, las yemas de los dedos.

Tortura: del latín torquere, <<torcer>>. Era lo opuesto a la

tortura, aunque <<retorcía>>. Lo destruyó durante veinte años.